El equipo le gana al talento cuando el talento no es equipo. Todo inicia con comunicación. Las relaciones interpersonales son los cimientos sobre los que se construyen los equipos grandes...

El equipo le gana al talento cuando el talento no es equipo.

Hace unos años tenía el hábito de participar en carreras de aventura.  El Eco Challenge y Raid Gauloises eran las máximas competencias a nivel mundial y en México tomaron auge este tipo de competencias, aunque en un formato más light.

Eran esas competiciones que iniciaban un día y con una brújula, altímetro y mapa topográfico, terminabas unos días después.  En el trayecto corrías, pedaleabas, remabas, se hacía rapel, cañonismo, y un sinnúmero de actividades más.

Por lo general en esas carreras participábamos entre 25 y 30 equipos de 3 o 4 personas y si se analizaban las capacidades atléticas de los integrantes de los equipos para hacer un ranking desde los más capaces (atléticamente hablando) hasta los menos capaces, continuamente habríamos de estar en el 25% más bajo de todos los equipos competidores, pero curiosamente, solíamos terminar cada competencia dentro del primer 25% de los equipos.

¿Cómo podía ser esto, si en el papel éramos un equipo inferior a los demás?

Todo inicia con comunicación.

La comunicación inicia el proceso de construir un equipo conectado y a toda prueba.  Para conectar con alguien, se requiere comunicarse con ellos. Las relaciones interpersonales son los cimientos sobre los que se construyen los equipos grandes, y la comunicación sirve como el cimiento inicial en la construcción de una relación fuerte y duradera.

La comunicación construye la confianza, la confianza genera compromiso, el compromiso promueve el trabajo en equipo y el trabajo en equipo produce resultados.  Sin una comunicación excepcional, no se tiene la conectividad y confianza para construir una relación fuerte. Y sin una relación fuerte, no se puede tener un equipo fuerte.

Recuerdo una carrera en la que fuertes abrasiones en la piel me estaban mermando en mi desempeño y capacidad de concentración.  Caí en la trampa de no comunicar mi predicamento al equipo. De haberlo hecho así, seguramente mis compañeros habrían propuesto alguna alternativa de solución, o se hubieran hecho cargo de mi.

En lugar de ello, seguí forzándome y mis lesiones únicamente se agravaron.  Al cabo de unas horas, tuvimos que abandonar la competencia debido a que ya no pude continuar.

Sentido de fraternidad y camaradería

¿Cómo te ayudo? es la actitud que permitía que avanzáramos con mayor velocidad.

Siendo el ciclista más apto del equipo, en las partes de la competencia que eran en bicicleta, con frecuencia pasaba una cuerda o “bungee” al compañero o compañera que no pedaleaba con la misma rapidez.  De esta manera, como equipo, avanzábamos a mayor velocidad que sin prestar ayuda, aunque mi esfuerzo y desgaste era mayor.

De la misma manera, en incontables ocasiones mis compañeros me pasaron una cuerda en los tramos de trote para jalarme, ya que yo no trotaba con la misma velocidad que ellos; aunque al hacerlo así, el cansancio y desgaste era mayor para ellos.

Este sentido de fraternidad se reflejaba en otros aspectos de la competencia, como compartir comida, reparar bicicletas ajenas, ofrecer al compañero ropa para el frío, levantar la tienda de campaña para intentar dormir un poco.

En equipos de trabajo, un gran reto es construir este sentido de fraternidad.  Con demasiada frecuencia nos quedamos cortos en nuestro visión de proporcionar ayuda al equipo.  Los reportes no se hacen, el análisis de los números estadísticos se retrasa o se queda a medias, el diseño de los cambios en las ingenierías quedaron “al ahí se va”.  Todo esto por no ofrecer o pedir apoyo.

Un equipo conectado, que se comunica con sinceridad y transparencia puede lograr este sentido de “Uno para todos y todos para uno”.

Bienvenida la diversidad

El contar con elementos que tienen habilidades diferentes y complementarias es de gran importancia.  De la misma manera el liderazgo al interior del equipo va cambiando dependiendo de la actividad y/o habilidad que se esté utilizando en el momento.

En una competencia en las Barrancas del Cobre hace algunos años, en un momento de la competencia, teníamos que elegir por cuál camino ir.  La persona que tenía más experiencia en la lectura de mapas topográficos fue quien tomó la decisión… fuera o no el “líder” o capitán del equipo.

En el trabajo, nos encontramos muchas veces con equipos que cuentan con elementos muy hábiles en ciertas competencias, pero que carecen de otras.  O aquellos en los que el líder no quiere delegar el liderazgo en cierta tarea, aun y cuando tiene colaboradores más capaces que él mismo.

Puede ser que un equipo tenga una gran capacidad para planear o elaborar planes de acción, pero no las mismas para ejecutar dichos planes.  O que carecen de la capacidad de disentir o generar conflictos sanos en el equipo, privándose de aprendizajes y nuevas maneras de hacer las cosas

En los equipos de trabajo, nuestras diferentes capacidades y maneras de pensar nos hacen más fuertes y nos permiten salir adelante de situaciones difíciles.

La fortaleza emocional

Hay una cita que me gusta mucho, en este caso es del mariscal de campo alemán Helmuth von Moltke, considerado por muchos como uno de los mejores estrategas militares del siglo XIX: “Ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo”.

En las carreras de aventura, como en el mundo de los negocios y las organizaciones, planear es indispensable.  La ruta a seguir, el ritmo de avance que se va a tener, en dónde descansar, comer, etc.

Pero se planea un una mesa o en un escritorio.  La vida real es muy diferente. Se ponchan las llantas, salen ampollas, la deshidratación y el cansancio hacen que el ritmo de avance y el consumo de comida sean diferentes al plan, la noche o la lluvia (o ambas) caen en los momentos más inapropiados.

La realidad sobrepasa a la teoría y la forma y el tiempo en que nos adaptamos a ese cambio que resulta necesario para realizar ese ajuste condicionará, tanto al momento presente como al resto del proyecto.

Las condiciones iniciales  que pensamos van a existir después no van a ser tales por muy consolidadas que creamos que el plan está, y por ese motivo hay que tener mucho cuidado en definir planes que condicionen nuestra capacidad de adaptación.

Es de vital importancia para una dinámica positiva de equipo el tener la fortaleza emocional necesaria para vencer las adversidades, o cambios al plan derivados de la primer dosis de realidad que recibamos.

Resiliencia, positivismo, entusiasmo, apertura y una actitud de optimismo son indispensables para contar con un equipo conectado y habilitado hacia el éxito.

Ten especial cuidado con tu conversación interior.  Pensar se traduce en decir, decir se traduce en hacer, y nuestro hacer tiene consecuencias para nosotros y los demás integrantes del equipo.

Concéntrate en lo que está en tus manos hacer.  Si alguien cometió un error de navegación en la noche, lo que hizo que equivocaran el camino y estuvieran perdidos una hora, no ayudará en nada recriminar o enojarse con la persona que tomó la decisión equivocada.  Ya no se puede hacer nada por deshacer el pasado. Mejor hay que canalizar la energía en lo que sí se puede hacer o cambiar.

Un equipo diverso, con apertura y capacidad de adaptación, así como con una comunicación sincera y transparente, que puede crear ese sentido de fraternidad que lo mantiene cohesionado, podrá avanzar y lograr mucho más que otro equipo que aunque sea más capaz o posea mayor nivel de talento, no logre crear una dinámica positiva en su accionar.

Hay veces que 2+2 suman 5.  Y otras que 3+3 suman 4

Eduardo Lozano

Eduardo Lozano

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